Aniceto García ha interpuesto una denuncia ante el juzgado de paz contra el desfiladero de las Ánimas por un presunto delito de apropiación indebida de material acústico. Según el demandante, el 14 de agosto de 1994 emitió un grito de alegría que, a diferencia de los rebotes habituales, nunca regresó. García sostiene que el valle ha retenido su propiedad de forma negligente y exige su restitución inmediata.
Un peritaje para desatascar el sonido
La defensa solicita que el Ayuntamiento financie un peritaje sonoro con sopladores industriales para desatascar los recovecos donde podría estar alojado el bramido. Los técnicos advierten de que la acumulación de sonidos obsoletos podría provocar un desprendimiento fonético si se libera la presión de golpe de forma accidental durante las labores de mantenimiento.
Es un grito de mi juventud que me pertenece por derecho; no puede ser que el monte se quede con lo que no es suyo sin pagar un canon por el almacenaje.
Riesgo de contaminación acústica retroactiva
Los pastores temen que, al recuperar el eco, se liberen ruidos de tractores antiguos o conversaciones privadas de la época. El juez ha ordenado el precinto perimetral del barranco y ha prohibido silbar en tres kilómetros para evitar interferencias en la investigación de la resonancia y proteger la integridad del murmullo ambiental.

