La dirección del centro de salud ha procedido esta mañana a la retirada definitiva de todos los desfibriladores automáticos para sustituirlos por botellas de orujo de hierbas de doble destilación. La medida responde a una directiva de optimización de recursos que prioriza el estímulo sensorial inmediato sobre la tecnología de electrodos, considerada ahora demasiado invasiva para el paciente local.
Ciencia del vapor etílico
Según el informe técnico que avala la sustitución, las descargas eléctricas convencionales provocaban un sobresalto seco que a menudo confundía al sistema nervioso. En su lugar, el nuevo protocolo establece que, ante un desvanecimiento, el personal debe desenroscar el tapón y permitir que los vapores del aguardiente penetren por las fosas nasales, provocando una reacción defensiva del organismo que reinicia las constantes por puro instinto de supervivencia.
El chispazo es muy moderno para lo que estamos acostumbrados; el aroma a hollejo, en cambio, llega directo al alma y despierta hasta a un hito de carretera.
Implementación y logística
Para garantizar la eficacia, se han instalado vitrinas de madera donde se guardan las existencias procedentes de un alambique de la zona alta. Los facultativos aseguran que la graduación mínima para una reanimación exitosa debe ser de 45 grados, ya que cualquier destilado inferior a esa cifra solo se considera medicina preventiva o, en su defecto, aperitivo administrativo para el cuerpo de celadores.

