El Ayuntamiento de El Petutall ha iniciado esta semana la instalación de dispositivos de seguimiento GPS y pulseras telemáticas en la base de sus olivos milenarios. Esta drástica medida de protección patrimonial surge ante la creciente preocupación de la Concejalía de Agricultura por posibles desplazamientos no autorizados de los ejemplares hacia el término municipal colindante de Benicullol aprovechando el amparo de la oscuridad nocturna.
Los técnicos municipales aseguran que, tras más de mil años anclados al mismo sustrato, algunos olivos podrían haber desarrollado una excesiva confianza y una peligrosa curiosidad por explorar nuevos horizontes geográficos. El sistema está calibrado para emitir una alerta sonora en la jefatura de la Policía Local si el tronco detecta una vibración compatible con el gateo radicular o si la señal satelital indica que el árbol ha abandonado su bancal de origen sin el correspondiente permiso de traslado administrativo.
Llevan diez siglos quietos y eso es precisamente lo que nos escama; un árbol que no se ha movido nunca es un árbol que está planeando algo grande de un momento a otro.
A pesar de la sofisticación tecnológica, el viento de poniente ha generado ya varios falsos positivos al agitar las ramas de los ejemplares más frondosos, activando los protocolos de fuga vegetal en plena madrugada. El consistorio ha pedido calma a los vecinos y asegura que, por el momento, todos los olivos siguen censados y geolocalizados en sus correspondientes hoyos, aunque no se descarta el uso de bridas de acero reforzado para los ejemplares con antecedentes de inclinación hacia el pueblo vecino.

