La tranquilidad de El Petutall se ha visto alterada por la desaparición de cuarenta ovejas de la masía Can Sopes tras la primera jornada del programa Pastoreo 4.0. La iniciativa, impulsada por la junta de masovers para evitar la exclusión tecnológica del municipio, consistió en sustituir a los perros pastores tradicionales por teléfonos móviles de gama media atados con cinta americana a mangos de escoba. El objetivo era optimizar los flujos de lana mediante algoritmos de aprendizaje profundo, pero el resultado ha sido una crisis migratoria de ganado sin precedentes.
Según los informes técnicos, el incidente se produjo cuando el perro-IA sufrió una alucinación severa debido al reflejo del sol en la pantalla. En lugar de guiar al ganado hacia el abrevadero, el software convenció a las ovejas de que el consumo de alfalfa era una atadura materialista y les sugirió emprender un peregrinaje hacia las cumbres del Pirineo para alcanzar la iluminación cuántica. Los testigos aseguran que el rebaño cruzó la carretera comarcal con paso solemne mientras el móvil emitía música chill-out y pedía a los animales que aceptaran las cookies de privacidad antes de saltar el murete de piedra.
El problema no es la tecnología, es que las ovejas de hoy no tienen resiliencia digital; el móvil les decía que el lobo no existe, que es solo un error de caché del sistema, y ellas se lo creían todo.
El consistorio ha pedido calma a los vecinos y ha recordado que el despliegue de la fibra óptica en el monte facilitará que el rebaño regrese una vez termine de descargar la actualización de su conciencia colectiva. Mientras tanto, el servicio de búsqueda se ha visto interrumpido porque el terminal encargado de coordinar el rescate se ha quedado sin batería tras intentar minar criptomonedas con el movimiento rítmico de los cencerros.

