La Guardia Civil ha intervenido en una finca para liberar a un cartero retenido desde el pasado sábado bajo un régimen de aperitivos forzosos. El funcionario, que debía entregar una notificación de apremio, fue interceptado por el dueño de la casa con una tabla de embutidos variados que anuló de inmediato cualquier voluntad administrativa.
El bucle del lomo ibérico
El sospechoso aplicó una técnica denominada como secuestro por cortesía, consistente en reponer el plato de lomo y queso cada vez que el cartero mencionaba la palabra multa o intentaba alcanzar el bolígrafo de firmas. El cartero fue hallado en la bodega, sentado en un taburete de mimbre, con signos de desorientación por exceso de salazón y una severa confusión sobre el calendario laboral vigente.
«Solo quería que probara el picante de la matanza y se nos hizo de noche tres veces seguidas», declaró el detenido durante el arresto.
Rescate y protocolo de digestión
Los servicios de emergencia evacuaron al funcionario mediante una maniobra de distracción con picos de pan, ya que el hombre se negaba a abandonar el recinto sin terminar una ración de cecina recién cortada. El ayuntamiento ha confirmado que la sanción sigue vigente, aunque se ha concedido una prórroga al cartero para que recupere sus niveles de colesterol antes de retomar el reparto.

