El pleno municipal ha aprobado por unanimidad la nueva Ordenanza de Movilidad Atmosférica, que establece un límite de velocidad de 30 km/h para todas las corrientes de aire que circulen por el centro de la localidad.
Radares de precisión contra el cierzo
Los agentes de la Policía Local ya han comenzado a instalar anemómetros de tramo en las principales bocacalles para detectar ráfagas infractoras. Según el consistorio, las corrientes que superen el límite permitido serán notificadas mediante un sistema de señales de humo dirigidas a la atmósfera, y se contempla la inmovilización inmediata del aire en zonas de bajas emisiones mediante el uso de redes de pesca de malla fina y personal especializado en contención de brisas.
Protección del patrimonio capilar
La medida busca evitar desplazamientos imprevistos de boinas y proteger la arquitectura del cabello de los ciudadanos. El concejal de Climatología Urbana ha recordado que las multas por exceso de velocidad eólica oscilarán entre los 100 y los 600 milibares, dependiendo de si la ráfaga circulaba en sentido contrario a las nubes o si carecía de la dirección obligatoria prevista por el servicio meteorológico regional para esa franja horaria.
El viento debe entender que la libertad de circulación atmosférica termina donde empieza la laca de los ciudadanos.

