La ola de calor que azota la comarca ha forzado a la fauna local a adoptar medidas de protección extremas. Diversos testimonios confirman el avistamiento de rabosas utilizando sandalias de goma para transitar por el asfalto, evitando así las quemaduras en sus almohadillas plantares debido a las altas temperaturas del suelo.
Adaptación al asfalto
Técnicos del observatorio meteorológico han señalado que el firme de las carreteras secundarias alcanza ya los sesenta grados centígrados. Este calor extremo ha empujado a los zorros a incursionar en las terrazas de los chalets para sustraer chancletas de dedo y calzado estival ligero, que les proporciona el aislamiento térmico necesario para sus desplazamientos diurnos.
Alteración del sigilo
Aunque el uso de estas prendas previene lesiones podales, los agentes rurales advierten que el característico sonido de ‘flap-flap’ sobre el pavimento está rompiendo el equilibrio del ecosistema. El ruido advierte a las presas con demasiada antelación, lo que está obligando a las rabosas a perfeccionar su técnica de caza utilizando modelos de mayor sujeción o suelas de gel silenciosas.
«No es una cuestión estética; los animales simplemente no quieren que se les derrita la planta del pie en la travesía», explican desde el centro de control climático.

