El frente nuboso que debía descargar esta mañana sobre la comarca ha decidido mantenerse en suspensión indefinida tras la fallida reunión del Comité de Aguas Atmosféricas. Según fuentes municipales, la sesión plenaria convocada a primera hora para ratificar la precipitación no alcanzó el quórum necesario, lo que ha obligado a las nubes a quedar retenidas en la periferia del casco urbano hasta nuevo aviso.
Trámites en el estrato superior
El conflicto administrativo se originó cuando la representación de los cumulonimbos advirtió que el acta de la tormenta de noviembre todavía carecía de la firma del secretario municipal. Ante la ausencia de un sello oficial que avale el impacto de las gotas sobre el mobiliario urbano, el frente ha optado por un paro preventivo, negándose a verter un solo mililitro para evitar posibles sanciones por vertidos no autorizados fuera de plazo administrativo.
«No podemos soltar lastre sin la presencia del interventor; el riesgo de una auditoría pluvial es demasiado elevado para nuestra formación», declaró el portavoz de la borrasca.
Mientras se resuelve la situación burocrática, el Ayuntamiento ha solicitado una prórroga climática para que el sol actúe como gestor interino. Por el momento, el cielo permanecerá en un estado de gris administrativo, con nubes densas que se limitarán a oscurecer el entorno sin llegar a mojarse en el asunto, a la espera de que los técnicos desatasquen el expediente en la próxima junta de mañana.

