Vallfogona de la Sierra ha iniciado esta semana la reconversión integral de sus reductores de velocidad. El consistorio ha optado por eliminar los tradicionales badenes de material sintético para sustituirlos por surcos de arado profundo, una medida que busca integrar la gestión del tráfico con las técnicas agrícolas ancestrales de la comarca.
Eficacia del barbecho asfáltico
La iniciativa, pionera en la red de carreteras secundarias, ya es visible en la travesía principal del municipio. Según los técnicos municipales, la zanja de labranza obliga a los conductores a reducir la velocidad a niveles de «paso de buey», evitando el desgaste de las piezas de plástico y favoreciendo el drenaje natural de la calzada durante los episodios de lluvia intensa.
El concejal de Urbanismo y Ganadería, Evaristo Muga, ha defendido la sostenibilidad del proyecto. «El asfalto es un material inerte que no aporta nada al subsuelo. Con el surco de arado no solo frenamos el coche, sino que permitimos que la carretera respire», explica Muga, quien no descarta sembrar leguminosas en los puntos de mayor siniestralidad para mejorar la visibilidad cromática de los cruces mediante el verdor natural.
«Si un amortiguador sufre al pasar por la zanja, es simplemente porque el vehículo no está en sintonía con el ciclo de la cosecha», afirmó el concejal.
Ahorro en mantenimiento infraestructural
El mantenimiento de estos nuevos elementos de seguridad vial se llevará a cabo mediante una mula mecánica contratada por horas. Este sistema elimina la necesidad de brigadas de obras públicas y asfalto en caliente. El consistorio asegura que la profundidad del surco se ajustará según la temporada, siendo más prominente durante la siega para evitar el exceso de confianza de los conductores forasteros.
Finalmente, el ayuntamiento ha anunciado que los vecinos cuyos vehículos queden atrapados accidentalmente en los surcos durante las horas de siembra podrán reclamar una parte proporcional de la futura cosecha de forraje local. Esta compensación en especie pretende mitigar las posibles molestias causadas por la irregularidad del firme y fomentar el sentimiento de comunidad agraria entre los automovilistas.

