Protección oficial para el avistamiento de tapias

El Departament de Cultura de la Generalitat ha publicado esta mañana el decreto por el cual se reconoce la «observación estática de tapias y cerramientos de piedra seca» como Patrimonio Cultural Inmaterial de la comarca. Esta medida busca proteger una de las tradiciones más arraigadas y, a la vez, más invisibles de nuestro territorio: el hábito de grupos de ciudadanos de avanzada edad de permanecer hasta seis horas consecutivas mirando un muro sin mediar palabra.

Un ritual de resistencia pasiva

La nueva normativa especifica que para que un grupo de observación sea considerado patrimonial, debe estar compuesto por al menos tres individuos cuya suma de edades supere los 230 años. El protocolo exige una inmovilidad casi absoluta, permitiéndose únicamente el leve apoyo del mentón sobre el puño del bastón o el ajuste puntual de la gorra de visera si el sol cambia de ángulo. El silencio es la piedra angular de esta práctica, considerándose una infracción grave cualquier comentario sobre el tiempo o el estado de la obra si esta ya ha finalizado hace más de una década.

«No es que miremos la tapia por lo que es, sino por lo que impide ver. Es una comunión con el cemento que requiere años de práctica para no aburrirse y, simplemente, ser», afirma Eusebi Ponts, observador veterano.

Protección del ecosistema de la inactividad

A partir del próximo mes, los ayuntamientos deberán señalizar las «Zonas de Alta Concentración de Observadores» (ZACO). En estos perímetros quedará prohibido el uso de taladros, la música a volumen alto y las preguntas directas de los transeúntes del tipo «¿qué miran?». La administración ha destinado una partida presupuestaria para la homologación de sillas plegables de lona y la distribución de caramelos de menta, elementos considerados esenciales para la correcta ejecución de la actividad.

El decreto también contempla la creación de un catálogo de muros de especial interés contemplativo, clasificados según su grado de porosidad y la calidad de sus grietas. Los observadores federados recibirán un carné que les permitirá acceder a solares en construcción de forma preferente, garantizando que el relevo generacional de esta disciplina no se pierda por culpa de la proliferación de vallas de plástico verde, que carecen de interés antropológico.

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