Un anticiclón encalla en la calle de la Amargura

Los servicios de emergencia han acordonado esta mañana el casco antiguo tras detectarse que un anticiclón de considerables dimensiones ha quedado físicamente encajado entre los balcones de la calle de la Amargura. La masa de aire seco, que presenta una densidad inusualmente sólida, impide el tránsito de peatones y el flujo natural de las palomas, que rebotan contra el frente de altas presiones al intentar cruzar hacia la plaza Mayor.

Operativo de remolque atmosférico

Efectivos de bomberos y operarios de la brigada municipal trabajan con ventiladores industriales de gran tonelaje para intentar desplazar el sistema meteorológico hacia una zona con calles más anchas. Los vecinos afectados denuncian que la presión atmosférica ha provocado que las puertas de los portales se hinchen, dejando atrapados a varios residentes que solo pueden comunicarse con el exterior mediante notas pegadas en los cristales, ya que el aire estático impide la propagación normal de las ondas sonoras.

«El anticiclón entró de lado y se bloqueó al intentar girar en la esquina de la mercería; ahora no hay quien lo mueva sin desinflar antes el barómetro local», afirma un técnico de guardia.

El Ayuntamiento ha solicitado a la población que evite respirar con demasiada fuerza en las proximidades del incidente para no alimentar el núcleo de altas presiones con oxígeno innecesario. Mientras se espera la llegada de un remolcador térmico desde la capital, algunos ciudadanos han empezado a utilizar la superficie del anticiclón para apoyar las bolsas de la compra, aprovechando la rigidez imprevista del clima de este lunes.

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