Saturnino M. ha recurrido al juzgado de guardia tras la negativa del Registro Civil a inscribir a una calabaza de 82 kilos como su tercer hijo biológico. El demandante sostiene que el espécimen, bautizado como Braulio, es fruto de una gestación botánica consciente que le otorga plenos derechos de filiación y herencia.
Cuidados prenatales en el huerto
Saturnino afirma haber aplicado cuidados estrictos desde la siembra, incluyendo lectura nocturna de cuentos y música clásica mediante auriculares acoplados al tallo. Según el recurrente, estos estímulos y el uso de abonos de alta gama vinculan legalmente a la hortaliza con su linaje, permitiéndole acceder a los beneficios de familia numerosa y a los descuentos municipales en el suministro de gasoil.
El vacío legal del ombligo
Braulio tiene mi paciencia y el mismo tono de piel que su abuelo en agosto, declaró el demandante ante la prensa.
La defensa argumenta que la ausencia de cordón umbilical no es motivo de discriminación, mientras que la fiscalía exige una prueba de ADN que los laboratorios locales no pueden realizar por falta de peladores quirúrgicos esterilizados.
La calabaza permanece actualmente en una cuna reforzada en el salón familiar a la espera de la sentencia definitiva. Por su parte, el Ayuntamiento ha advertido que, de ser reconocido como ciudadano, el parque municipal no dispone de columpios homologados para la seguridad de hortalizas de gran tonelaje.

