La Agencia Local de Meteorología ha emitido una alerta naranja por una inversión súbita de la presión atmosférica que ha transformado las ráfagas de poniente en un fenómeno de succión vertical. Desde las seis de la mañana, el viento ha dejado de empujar los objetos para tratar de introducirlos en las nubes, generando un efecto de vacío que ha desconcertado a los servicios de limpieza y a los viandantes del centro.
Desapariciones en altura
Los primeros incidentes se han registrado en zonas residenciales, donde se ha reportado la volatilización de alfombras de balcón y, en un caso bajo investigación, un caniche que fue elevado tres metros antes de quedar enganchado en un canalón. Los técnicos advierten de que la potencia de aspiración del cielo es equivalente a la de una turbina industrial, lo que está provocando que el aire sea notablemente más escaso a nivel del suelo.
El problema no es que el viento venga fuerte, es que viene hacia adentro de sí mismo; es una especie de glotonería climática que no respeta la gravedad habitual
Medidas de anclaje municipal
Ante el riesgo de elevaciones no deseadas, el consistorio insta a la población a transitar agarrada a las farolas o a portar lastre en los bolsillos para evitar el ascenso. Se recomienda cerrar las chimeneas con cinta americana, dado que el tiro inverso podría succionar la decoración de los salones hacia la estratosfera en cuestión de segundos, dejando las viviendas en un estado de vacío absoluto.

