La agrupación sardanista de Pujalt ha decidido romper con siglos de tradición geométrica al ensayar la primera sardana en línea recta de la historia, una modalidad que busca optimizar el espacio y reducir el contacto físico innecesario entre los danzantes.
Logística de avance y cebada
La nueva formación, que ya se extiende a lo largo de trescientos metros, atraviesa actualmente varios campos de cebada y dos caminos vecinales de forma imperturbable. Los participantes sostienen que la supresión del círculo evita los mareos centrífugos y permite una ventilación constante de las extremidades superiores. La logística, sin embargo, se ha complicado para la cobla, cuyos músicos deben interpretar las piezas subidos a un remolque de transporte de cereal para no perder el rastro de la cola del baile, que avanza a un ritmo de dos metros por minuto hacia el término municipal vecino.
“Al no haber centro, hemos eliminado el conflicto de quién manda en la anella; ahora simplemente somos un vector folclórico que apunta hacia la expansión territorial”, afirma la dirección técnica.
Desafíos de la coreografía lineal
El principal obstáculo técnico reside en los pasos curtos y llargs, que al ejecutarse sin rotación obligan a los sardanistas a sortear acequias y tractores aparcados sin soltarse de las manos bajo ninguna circunstancia. El ayuntamiento ya estudia señalizar la sardana como obra lineal de interés público para evitar que los cazadores interfieran en la trayectoria. Los vecinos de las masías colindantes se preparan para el paso de la danza, que tiene previsto alcanzar el campanario de Calaf a finales del próximo trimestre si el viento de poniente no desvía la trayectoria de los punteros.

