La Agencia Aeroespacial de la Mancomunidad ha confirmado el éxito del despliegue de la primera unidad de mastines ninja en la superficie lunar. Estos ejemplares, seleccionados entre las mejores camadas de pastoreo de la zona, han sido entrenados para el sigilo extremo en condiciones de baja gravedad con el objetivo de patrullar el satélite sin despertar a las rocas basálticas. La misión busca establecer un perímetro de seguridad rural ante posibles incursiones de satélites espía que no respeten el descanso dominical del espacio exterior.
Liofilizado de cordero y sigilo
El responsable del programa, Eustaquio Morros, ha explicado que el mayor reto fue adaptar el metabolismo de animales de ochenta kilos a la dieta espacial de liofilizado de cordero. El animal no nota la diferencia, pero sus deposiciones ahora son tan compactas que podrían usarse como combustible de emergencia para el regreso, afirma el técnico. Para garantizar la discreción, los canes han sido dotados con patucos de pana con suela de velcro que absorben cualquier vibración sobre el regolito lunar.
Un mastín de la comarca es capaz de acechar a un intruso en el vacío absoluto sin que se oiga un solo ladrido, asegura Morros.
Vigilancia estelar desde el corral
Aunque el entrenamiento ninja ha suprimido los ladridos audibles, los canes siguen comunicándose mediante infrasonidos que solo las ovejas más veteranas del municipio logran interceptar durante las noches claras. Los vecinos han manifestado su orgullo por esta exportación de talento local, asegurando que ahora el cielo nocturno está mucho más vigilado. Advierten, eso sí, que si algún astronauta se acerca demasiado al Mar de la Tranquilidad, es probable que reciba un lametazo gravitacional de dimensiones astronómicas.

