En la tranquila aldea de el Pou, un burro ha roto la monotonía con un don poco habitual: canta rancheras. Su propietario ha decidido ponerlo a la venta, despertando un aluvión de propuestas y opiniones entre los vecinos.
Un burro con voz de crooner y alma mexicana
El burro, conocido como «Lagunero» por su costumbre de pegarse a la fuente del bancal, comenzó a emitir sonidos que sorprendieron a todo el vecindario. Su dueño, agricultor de toda la vida, relata que una tarde tras la siembra, el animal se puso a entonar «Cielito lindo» con un deje desgarrado y un ritmo que difícilmente se olvida. Desde entonces, Lagunero ha sido un fenómeno local, animando las sobremesas y hasta acompañando las tareas del campo.
Ofertas y reacciones en la aldea
La noticia de la puesta en venta de Lagunero no tardó en propagarse. El grupo musical local «Los Barranco Band» ha hecho una propuesta formal para incluirlo en sus conciertos, asegurando que el burro aportaría «un toque auténtico y singular». Otros vecinos han ofrecido intercambios inverosímiles, desde sacos de almendras hasta una vieja motosierra sin cadena. Mientras tanto, su dueño se muestra pragmático y comenta:
«No es solo un burro que canta, es el alma del bancal. Pero si hay quien le quiere dar un hogar donde se le valore más, que no se corte.»
En la masía, Lagunero sigue ensayando sus rancheras, a veces acompañado por el eco del viento entre los olivos, otros con el silbido lejano de las cigarras. En el Pou, la venta de un burro nunca había tenido tanto revuelo.

