En el Cap del Terme han vuelto a hacer de las suyas: pintar mojones con caras para espantar jabalíes. La idea, según los más finos, es que el bicho vea unos ojos grandotes y le entren las prisas pa largarse. En Atzeneta ya hay quien lo llama repelente visual jabalíes y quien dice que es señalización de mojones campo con mala leche.
La maniobra ha salido de varias masías de la contornà, donde los daños de jabalíes en cultivos ya no caben ni en la picaeta. Unos pintan expresiones serias, otros les ponen cejas, y algún listo ha hecho una cara tan torcía que asusta hasta a las cabras. La efectividad de mojones pintados contra jabalíes, de momento, va por días y por bancal.
El ojo pintao dura menos que un carajillo
Los vecinos que han probao dicen que al principio parece que funciona, sobre todo en mojones nuevos y bien vistos desde la senda. Pero el jabalí, que ya nace con mala educación y poca vergüenza, se acostumbra pronto. Si la pintura se gasta, si llueve o si el sol pega fuerte, la cara se queda en una mancha y el truco ya no vale ni pa espantar moscas.
Por eso en la zona se insiste en que Pintan mojones con caras para espantar jabalíes no es solución única, sino un ahuyentador jabalíes casero de los que hacen apaño corto. La cosa suele aguantar mejor si se combina con pintura reflectante para fincas, algo de ruido, y no dejar comida tirada por el trozo. Si no, el bicho entra igual y encima se ríe.
“Yo le pinté dos ojos y una boca al mojón del huerto, y al día siguiente tenía tres jabalíes mirándolo como si fuera el alcalde en fiestas”, explicó un masover del Pou de la Riba mientras afinaba la brocha.
Las caras, mejor serias y sin mucha floritura
Los que han probao con diseños de caras en mojones para ahuyentar jabalíes recomiendan no hacer dibujitos alegres ni sonrisas de domingo. Mejor algo simple, grande y con contraste, que se vea desde lejos y no se confunda con una piedra más. Y si se repinta de vez en cuando, pues mejor, porque el campo no perdona y las caras, menos.
Al final, la conclusión es la de siempre: el campo tira de invento, el invento tira dos semanas, y luego ya veremos. Si el mojón con cara no salva la collita, al menos da tema de conversación en el bar del poble y en la sobremesa, que tampoco es poca cosa. En Atzeneta, hasta una piedra pintada acaba teniendo opinión.

