Una operación conjunta entre la Guardia Rural y la patrulla de proximidad ha culminado con el desmantelamiento de un casino clandestino de alta intensidad ubicado en la parte trasera del almacén de piensos La Purísima. Los agentes intervinieron durante el momento álgido de la jornada, sorprendiendo a cuatro individuos en mitad de una espiral de tensión por un cierre de partida que amenazaba con alterar el orden público de la comarca.
Sacos de algarrobas y calderos de cobre
Durante el registro, las autoridades procedieron a la incautación de tres juegos completos de fichas de resina y varios cartones de puntuación impregnados de grasa de tractor. Las apuestas, que evitaban el curso legal del dinero para eludir el control fiscal, se realizaban íntegramente en especie, alcanzando valores históricos en el mercado negro local. Entre el material confiscado destacan doce sacos de algarrobas de primera calidad, un caldero de cobre ligeramente abollado y el usufructo de una mula mecánica durante la próxima temporada de poda.
No eran apuestas, era una permuta técnica de leguminosas bajo un entorno de ocio táctico y matemático de alta precisión.
Silencio administrativo y golpes de mesa
El cabecilla de la red, conocido en los ambientes locales como El Siete de Copas, intentó justificar la actividad alegando que el ruido seco de las fichas contra la mesa de formica era en realidad un código Morse para avisar a la población de la llegada de la lluvia. El almacén ha sido precintado de forma preventiva y las algarrobas permanecen bajo custodia judicial en el depósito municipal, mientras se investiga si el grupo planeaba expandir sus operaciones clandestinas hacia el campeonato regional de tute sin la debida licencia administrativa.

