Lluvia persistente sobre un solo Opel Corsa

El vecindario del polígono industrial Sant Jaume asiste con perplejidad a un fenómeno atmosférico de precisión quirúrgica. Desde la madrugada del lunes, una pequeña nube gris se ha instalado exactamente a diez centímetros de un Opel Corsa plateado, descargando un aguacero ininterrumpido. Mientras las plazas de aparcamiento colindantes mantienen un asfalto seco y polvoriento, el vehículo padece un monzón privado que desafía las leyes de la física urbana.

El desplazamiento del cúmulo

El propietario del vehículo, Manuel Escudero, ha intentado sin éxito despistar al meteoro circulando por la variante a gran velocidad. Sin embargo, la nube se desplaza en perfecta sincronía con el motor, manteniendo la verticalidad exacta sobre el techo solar.

He ido a comprar el pan y la nube me ha seguido como una sombra húmeda; ahora tengo moho en la tapicería y dos patos instalados en el capó

, lamenta el afectado, quien ahora se ve obligado a conducir equipado con un impermeable de alta mar para no perecer por hipotermia.

Vacío legal meteorológico

Los servicios meteorológicos regionales han rechazado intervenir, calificando el suceso como un caso de microclima de propiedad privada. Según el informe técnico, al no precipitar sobre suelo público sino directamente sobre la carrocería, la lluvia queda fuera de la jurisdicción estatal. La administración ha sugerido a Escudero que empadrone a la nube si esta supera el metro cúbico de volumen, mientras los vecinos aprovechan para colocar macetas de geranios junto al parachoques para obtener riego gratuito.

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