El municipio de Vilasorda ha resuelto la avería de su campana mayor mediante la contratación de Eusebio M., un vecino que, desde el pasado lunes, desempeña las funciones de badajo humano. El consistorio tomó esta medida tras comprobar que el presupuesto para la fundición de una nueva pieza de bronce superaba los recursos locales disponibles para este trimestre.
Pruebas de potencia pulmonar
La selección del candidato se llevó a cabo mediante una audición pública en la plaza mayor, donde los aspirantes se sometieron a duras pruebas de proyección de voz. Eusebio se impuso tras lograr que su grito de las doce del mediodía fuera escuchado nítidamente en la pedanía vecina, a tres kilómetros de distancia. El ayuntamiento ha valorado positivamente su capacidad para emular el sonido del metal sin necesidad de amplificación megafónica.
«A las ocho de la mañana tengo un tono muy institucional, pero por la tarde el hambre me agrava la voz y los vecinos se confunden», afirma el nuevo operario municipal.
Inestabilidad en el servicio
A pesar del ahorro, la asociación de vecinos ha presentado quejas por la irregularidad melódica del sistema. Según los residentes, el estado de ánimo de Eusebio influye en la percepción del tiempo: los días que está alegre las horas parecen pasar más rápido, mientras que sus tardes de melancolía convierten cada campanada en un lamento prolongado que sume a la población en una tristeza colectiva difícil de gestionar.

