La localidad de El Petutall ha amanecido hoy bajo una bruma persistente que no se ha disipado con la salida del sol al quedar un cúmulo de baja altitud físicamente prendido del pararrayos de la iglesia. Los técnicos municipales han confirmado que la masa algodonosa permanece anclada a la estructura, manteniendo la plaza mayor en una penumbra húmeda mientras el resto de la comarca disfruta de un cielo totalmente despejado.
Maniobras de desprendimiento
El sacristán del templo ha intentado liberar el vapor utilizando una vara de fresno de seis metros, pero cada impacto contra la base de la nube provoca chubascos localizados únicamente sobre el confesionario y la zona de las velas. Esta situación ha obligado a los feligreses a asistir a la liturgia con botas de agua y chubasquero, mientras los expertos descartan el uso de ventiladores industriales por el riesgo de dispersar el incienso hacia los municipios colindantes.
Si el vapor decide pernoctar en suelo público, lo lógico es que contribuya al erario como cualquier terraza de bar, afirma el concejal de urbanismo.
Sanción por ocupación aérea
Ante la inmovilidad del meteoro, el Ayuntamiento ha iniciado los trámites para aplicar la ordenanza de ocupación del dominio público. La nube, considerada ahora mobiliario urbano espontáneo, podría enfrentarse a una tasa por pernocta que el consistorio prevé derivar directamente a la Agencia Estatal de Meteorología. Se recomienda a los vecinos no tender la ropa en los balcones cercanos para evitar que se contagie de la humedad estática acumulada en el campanario.

