La parroquia de San Baudilio ha formalizado el primer decreto de excomunión contra un vehículo agrícola tras ser sorprendido labrando de forma insistente durante la misa mayor. El tractor, un modelo de alta gama, ha sido acusado de perturbación de la liturgia al ignorar el repique de campanas que llamaba al recogimiento. Según el acta parroquial, el motor emitió unos humos negros que fueron interpretados por los feligreses como una manifestación de soberbia mecánica frente al templo.
Juicio canónico entre piñones
El proceso se llevó a cabo ante un tribunal local que determinó que el vehículo posee responsabilidad moral ante el derecho canónico. El párroco ha prohibido que el tractor sea estacionado en naves con imágenes religiosas o que participe en la futura bendición de San Antón. Se le ha condenado a un aislamiento preventivo en un cobertizo alejado del núcleo urbano hasta que el sensor de emisiones muestre signos de arrepentimiento en el ralentí.
El GPS venía configurado de fábrica en modo agnóstico y no distingue un domingo de un martes de mercadillo, no es culpa del aceite de la transmisión.
Defensa y software ateo
El propietario, Saturnino M., ha recurrido el decreto alegando que la inteligencia artificial del tractor se rige por algoritmos de eficiencia y no por el santoral. Según la defensa, el sistema de navegación satelital perdió la conexión con la providencia debido a interferencias en el repetidor local. Por ahora, el tractor permanecerá apartado de los campos hasta que un exorcista de maquinaria pesada garantice que el software ha abrazado los valores de la cristiandad.

