El pleno municipal ha solicitado formalmente la declaración de Bien de Interés Cultural para la silla de plástico Monobloc blanca. El ayuntamiento considera que este mueble es la columna vertebral de la convivencia vecinal y un símbolo ineludible de la identidad local durante las noches de verano.
Evaluación del polímero y la erosión
Un comité de ingenieros analizará la resistencia del polímero tras décadas de exposición al sol extremo, certificando que la pérdida de brillo es una virtud estética protegible. Se valorará especialmente la pátina de hollín que se acumula en las juntas de las patas, la cual funciona como un registro estratigráfico de las últimas décadas del municipio.
El chirrido de la silla contra el asfalto es nuestra versión de las campanas de la catedral.
Acústica del arrastre
La normativa prohibirá el uso de fieltros que amortigüen el sonido del arrastre sobre la acera. Los técnicos sostienen que el ritmo del plástico golpeando el bordillo constituye un paisaje sonoro que debe ser preservado frente a la invasión de muebles de diseño. El consistorio registrará el decibelio exacto del movimiento para garantizar su pureza y autenticidad.

