La Asociación de Vecinos de la Parte Alta ha presentado esta semana una instancia oficial ante el Ayuntamiento exigiendo el cese inmediato del estrépito provocado por el cauce municipal a su paso por el centro. Según el escrito, el caudal ha alcanzado niveles de sonoridad incompatibles con el derecho al cotilleo y la tertulia matutina en los bancos de la plaza mayor.
Medición oficial del alguacil
Tras la queja, el alguacil municipal procedió a realizar una sonometría técnica situándose a tres metros de la orilla con un aparato de precisión. El informe confirma que el agua, al chocar contra las piedras, genera un rumor constante que supera los decibelios permitidos para un entorno rural tranquilo, dificultando la escucha de conversaciones situadas a más de cincuenta centímetros de distancia.
«El río lleva meses con una actitud prepotente, bajando con un volumen que no viene a cuento y que parece que lo haga a propósito para que no nos enteremos de nada», afirma uno de los portavoces de la asociación.
Propuesta de forrado con corcho
Como medida de urgencia, la concejalía de Obras ha propuesto la instalación de paneles de corcho prensado sobre las rocas más salientes del lecho fluvial para amortiguar el impacto de la corriente. Si la medida no surte efecto, el consistorio no descarta el desvío temporal del flujo hacia una balsa insonorizada durante las horas de la siesta y los días festivos en los que el pueblo requiera de mayor concentración.

